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¿Cómo escribir un relato? Claves para crear un cuento de Thriller, suspenso y misterio

  • Foto del escritor: Irving Arreguin
    Irving Arreguin
  • hace 5 días
  • 6 min de lectura

​El corazón delator de Edgar Allan Poe, en la fría y meticulosa crueldad del juego psicológico en El gato negro, o en la sofocante atmósfera de amenaza implícita que Shirley Jackson creó en La lotería, encontramos relatos cortos que nos hacen sufrir e imaginar la desesperación del personaje principal, provocando que se quede grabado en nuestra memoria como algo que queremos leer todo el tiempo y en todos lados.

​Si nos movemos al noir y al suspenso contemporáneo, maestros como Patricia Highsmith en sus Cuentos misóginos o Relatos de angustia, Stephen King con la angustia visceral de El superviviente, o las tramas secas y afiladas del hardboiled de Raymond Chandler y Dashiell Hammett nos demuestran algo fundamental: la brevedad no resta impacto, al contrario, concentra el sufrimiento.

Patricia Highsmith
Patricia Highsmith

​Escribir un cuento de thriller, misterio o noir es un ejercicio de precisión meticulosa. No tienes cientos de páginas para construir la tensión como en una novela donde, incluso, puedes abordar un problema principal y subtramas; que te permite diseccionar la vida de los personajes con diferentes perspectivas. En el relato tienes únicamente un par de párrafos para asfixiar al lector. Para lograrlo, desglosamos las características indispensables del género —sin orden de importancia y seguramente hay más acciones indispensables, sin embargo, la mayoría de los clásicos cumplen con estas aristas—:


​Características Indispensables del Género

​Para que un cuento funcione dentro del thriller psicológico, el misterio o la novela negra, debe cumplir con una serie de reglas no escritas pero inflexibles:

​Atmósfera sofocante y omnipresente: El entorno —un cuarto cerrado, un coche en marcha, una calle lluviosa o la propia psique del protagonista— actúa como un personaje más. La ambientación debe generar paranoia, clausura, asfixia o inminencia de peligro.

Conflicto de cuenta regresiva Ticker clock: El tiempo debe ser tu mejor amigo. Un reloj invisible siempre está corriendo: si el personaje no resuelve su situación de inmediato, las consecuencias serán fatales.

​Información dosificada (El misterio): El cuento no muestra todas sus cartas de golpe. Se sostiene sobre el arte del secreto y la revelación progresiva sin perder el problema principal.

Ambigüedad moral (Noir): No hay héroes puros en la buena literatura de suspenso. Los protagonistas tienen grietas, secretos oscuros o motivaciones cuestionables que los vuelven imperfectos y normales. Un personaje guapo, alto, atlético, millonario, más listo que Einstein, es aburrido, poco creíble. Por eso, los villanos como Walter White, Hannibal Lecter, El Conde Drácula, Severus Snape, etc, son personajes queridos.

Severus Snape
Severus Snape

​Punto de no retorno: Muy temprano en la historia, el protagonista toma una decisión o presencia un evento que le impide volver a la normalidad.

No hay relato que contenga cada una de las principales características, ni en orden de importancia ni en contenido puro. No obstante, la mayoría de los cuentos se caracterizan por contar con estos tópicos:

​La historia: menos es más (la Teoría del Iceberg)

​En un relato corto no puedes permitirte subtramas complejas ni rodeos. La narrativa debe ser lineal, directa y obsesiva, sobre todo en la literatura contemporánea. Hoy en día es muy complicado que un relato como Los Muertos de James Joyce, cobre relevancia por el nivel de detalle que contiene y el tardío desenlace. Conforme vas leyendo esta historia, piensas que no te dice nada hasta el desenlace. Aunque no todos estemos de acuerdo con la evolución de la literatura, es un hecho que los lectores jóvenes prefieren una historia cargada de tensión.  

El consejo de Ernest Hemingway:

Si un escritor de prosa sabe lo suficiente sobre lo que está escribiendo, puede omitir cosas que sabe y el lector (...) tendrá de estas cosas un sentimiento tan fuerte como si el escritor las hubiera expresado. La dignidad del movimiento de un iceberg se debe a que solo un octavo de él está sobre el agua.

​Cómo aplicarlo: en el thriller corto, el peligro debe palparse gigante aunque solo muestres una pequeña fracción de él. Deja que la sugerencia haga el trabajo sucio; la mente del lector siempre imaginará algo más aterrador que lo que puedes describir en tres páginas.

El Gancho: Agarrar del Cuello desde la Primera Línea

​Un cuento de suspenso no puede permitirse introducciones lentas. El lector debe caer directamente en la acción o en una situación de extrañeza absoluta.

​El consejo de Stephen King:

La primera frase de un libro o de un relato debe invitar al lector a seguir leyendo. Debe decirle: “Escucha, entra aquí. Quieres saber de qué va esto”.

Cómo aplicarlo: Empieza in media res (en mitad de la acción) o con una premisa que logre desconcertar e invitar a conocer la resolución.

​Evita: «Era una noche oscura y lluviosa cuando sonó el teléfono...»

​Mejor: «El teléfono sonó tres veces antes de que se diera cuenta de que el cable estaba cortado».

​Un protagonista, un problema

​A diferencia de la novela, donde podemos explorar a un elenco coral, el cuento contemporáneo exige un ahorro de recursos: un solo personaje y un solo problema.

​El consejo de Anton Chéjov:

Quita todo lo que no tenga relevancia para la historia. Si en el primer capítulo dices que hay un rifle colgado en la pared, en el segundo o tercero debe ser disparado.

​La regla de la brevedad: Introduce a tu protagonista ya atrapado en el dilema. No hay tiempo para explicar su árbol genealógico. Su personalidad se define por cómo reacciona bajo presión. El problema debe ser urgente, de vida o muerte (física o psicológica), y debe resolverse antes de que termine la última página.

​El plot twist: sorpresa, no estafa

​El giro final es el alma de muchos thrillers cortos, pero hay una línea muy delgada entre un final brillante y una tomadura de pelo al lector.

​La regla fundamental: El giro debe ser sorprendente pero inevitable. Al releer el cuento, el lector debería darse cuenta de que las pistas siempre estuvieron ahí, a plena vista.

​Las salidas fáciles que debes evitar a toda costa:

  • ​"...y todo fue un sueño y despertó".

  • ​"...en realidad, el protagonista siempre estuvo muerto (o era un fantasma)".

  • ​"...resulta que el asesino era un personaje que nunca antes fue mencionado".

​La alternativa: Engaña la atención del lector (red herring), no su inteligencia. El giro debe reconfigurar el significado de todo lo que leyó antes, haciéndole decir: "¿Cómo no lo vi venir?" en lugar de "Esto es una trampa".

Calves para un buen relato de suspenso
Calves para un buen relato de suspenso

​Clichés: el mapa que todos conocen

​Los clichés existen porque funcionan. Un detective agotado, un sótano a oscuras o una llamada anónima son herramientas eficaces, pero no debes usarlos de forma perezosa.

​El consejo de Patricia Highsmith:

La obsesión es lo que hace que una historia ordinaria se convierta en algo extraordinario. No busques tramas complicadas, busca reacciones psicológicas inusuales ante situaciones comunes.

​Cómo abordarlo: Úsalo como un trampolín, no como tu destino. Si vas a usar el cliché de la habitación cerrada, haz que la verdadera amenaza sea la paranoia psicológica entre los dos personajes atrapados. Usa la familiaridad del cliché para que el lector baje la guardia y luego sedúcelo con la originalidad de tus personajes.

Ética en el suspenso: contexto sobre el morbo

​El thriller y la narrativa negra coquetean constantemente con la violencia, el crimen, la atmósfera corrupta y la inestabilidad de la psique. Sin embargo, el buen thriller no es un ejercicio de sadismo gratuito. No se debe enaltecer la violencia, la tortura o el suicidio.

El peso de las consecuencias: Si muestras un acto violento, este debe tener un peso dramático real. La violencia sin contexto ni consecuencia se convierte en mera provocación vacía.

La justicia narrativa y la culpa: No significa que siempre deba haber un final feliz donde la policía resuelva el caso. Significa que el mal, el crimen, la pulsión ilegal o el error conllevan un coste psicológico, moral o físico inevitable.

​Como decía Alfred Hitchcock:

El suspenso no es la bomba estallando de la nada; es la angustia del público al ver que la bomba está debajo de la mesa y la cuenta regresiva sigue avanzando.

El desafío de la hoja en blanco

¿Cómo escribir un relato? ​Escribir un relato de suspenso, thriller o noir no va únicamente de ir sorprendiendo por el simple hecho de impresionar ni de llenar páginas con violencia gratuita o desenlaces tramposos. Se trata de construir una experiencia psicológica claustrofóbica, un acuerdo con silencios donde el lector acepta entregarte su atención durante unos minutos a cambio de una experiencia emocional imborrable.

​Ten presente que la brevedad es tu mejor aliada y tu prueba más exigente:

  • ​Muestra solo la cima del iceberg.

  • ​Agarra al lector del cuello desde el primer renglón.

  • ​Coloca a un personaje imperfecto frente a un dilema sofocante.

  • ​Respeta su inteligencia con un giro que encaje de una manera original.

​La próxima vez que te sientes a escribir, es importante que no busques la trama más retorcida de la literatura. Encuentra la fisura en la mente de tu personaje, activa el cronómetro y la cuenta atrás y deja que la bomba comience a sonar bajo la mesa. El verdadero arte del thriller no está en hacer sangrar al papel, para nada, se trata de lograr que el lector contenga la respiración hasta el final.

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