Juan Ortiz y la selección de su poema en Aurora Metro Books

Hoy nos alegramos por el hito logrado del poeta Juan Ortíz, un hito que detiene el ritmo habitual de las cosas y obliga a mirar hacia arriba, a contemplar el recorrido de alguien que ha entregado años enteros al oficio de hilar palabras. La reciente invitación que ha recibido el poeta, escritor y editor venezolano Juan Ortiz por parte de la reconocida editorial británica Aurora Metro Books es una de esas noticias que estremecen y alegran en igual medida. No solo por lo que significa que una editorial de tal calibre se fije en el trabajo del poeta de la sal, sino por lo mucho que merece un hombre que regala su tiempo a enseñar, a apoyar, a descubrir escritores y a darles un espacio en sus redes, siempre con una sonrisa.
El motivo de esta celebración es trascendental: la inclusión y traducción de su poema «Hermana, estamos rotos» —perteneciente a su libro Mi poesía, el equívoco— en la antología Love & Frida Kahlo. Se trata de una compilación excepcional publicada por un sello con sello de prestigio internacional, galardonado con dos premios PEN de Traducción, múltiples nominaciones al Premio Marsh de literatura infantil traducida y reconocido entre los finalistas a Small Press of the Year en los British Book Awards.
Pero la dimensión real de este hito no se mide únicamente en los méritos de la editorial, también se hace en los nombres junto a los cuales la voz de Juan resonará en el ámbito anglosajón. En el cartel de la antología, su rostro y sus versos acompañan la memoria poética de auténticos pilares de las letras hispanas y universales: Federico García Lorca, Antonio Machado, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Gustavo Adolfo Bécquer, Rosalía de Castro, Delmira Agustini, Emilio Prados, Concha Urquizo, Graciela Olmos y Edward S. Silvera. Ver allí a un autor contemporáneo, a un colega y amigo que ha labrado su camino a pulso, es un verdadero acto de justicia poética.

Para entender el valor de este momento hace falta mirar el mapa completo de su trayectoria. Nacido en Punta de Piedras, en la isla de Margarita, Juan carga en la piel el sabor del mar Caribe, la sal, la constancia, la familia. Educador formado en la Universidad de Oriente y docente universitario de literatura, historia, música y artes, su relación con la creación siempre ha sido multidimensional. Ha sido músico, docente de guitarra, artista plástico y un activo gestor cultural que, desde su residencia en Buenos Aires, ha llevado la décima espinela y las tradiciones de su tierra a escenarios internacionales.
Su labor literaria es abrumadora en disciplina. Con una producción prolífica que supera la docena de libros publicados entre poesía, narrativa y ensayo, el nombre de Juan Ortiz se ha consolidado a lo largo de una década de trabajo formal sostenido. Desde la novela En la boca de los caimanes (2017), pasando por obras fundamentales como Cayena de sal, Roca de la sal, Aslyl, Matria por dentro, hasta la gran Antología de la sal (2021) y poemarios más recientes como Desasosiego o Naufragio, su versatilidad demuestra un dominio formal y una hondura vivencial poco comunes. No en vano ha sido galardonado en certámenes de gran relevancia, como el I Concurso Literario “José Joaquín Salazar Franco”, donde obtuvo el primer lugar en dos categorías distintas: poesía libre y poesía clásica.
Por todo eso, el llamado de Aurora Metro Books no es una casualidad fortuita ni un golpe de suerte. Es la confirmación de diez años de picar piedra, de persistir frente a la hoja en blanco, de defender la poesía como refugio y trinchera.
Hay una enorme gratitud que debemos expresarle a Juan en este momento. Cuando la obra de un escritor latinoamericano o hispanohablante logra cruzar el idioma y situarse en los catálogos y escaparates del mundo angloparlante, el beneficio no es únicamente individual. Con esa traducción, Juan abre una brecha en la muralla. Deja la puerta entreabierta para que el trabajo de muchos otros creadores de nuestra lengua sea mirado con respeto, atención y seriedad en el futuro.
A Juan no le queda más que felicitarlo con un abrazo fraterno y admirado. Gracias por la terquedad de seguir creyendo en la palabra escrita y por no soltar la pluma a pesar de la distancia o las ausencias. Con Juan abordo, la poesía tiene la fuerza suficiente para unir lo que parecía irreparable. Este es apenas un peldaño más en una ruta que sigue marcando camino.




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