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El Telonero
El anfiteatro debería estar listo para el gran día, únicamente el telonero permanecía manteniendo limpio el lugar. Tras el escenario, el murmullo de las voces se reducía conforme el elenco se marchaba, hasta que solo quedó el silencio espeso de las maderas viejas. Gary había terminado de limpiar, al menos eso fue lo que me dijo cuando lo senté frente a mí en el despacho improvisado del camerino principal. —¿Qué es lo que hacías exactamente? —pregunté, observando su rostro a
Irving Arreguin
hace 9 horas10 Min. de lectura
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