¿Se aprende a escribir o solo se escribe?
- Irving Arreguin

- 26 jul
- 3 min de lectura
Recientemente, en Threads, me topé con una respuesta a una pregunta que muchos hacemos o llegamos a hacer. Un usuario pidió abiertamente consejos para escribir un cuento. La respuesta de otro lector fue directa: «Si necesitas consejos o guías para escribir un relato, mejor dedícate a otra cosa».
A primera vista, parece el típico comentario agresivo de internet. Sin embargo, analizándolo con detenimiento, me di cuenta de que ambos tenían razón, pero desde aristas completamente distintas.
La humildad del aprendiz
Quien pide un consejo no siempre busca un manual de instrucciones mágico para escribir una obra maestra. Muchas veces, detrás de esa pregunta se esconden realidades complejas, como la primera vez que escribes y tus dedos se paralizan ante la hoja en blanco cuando apenas se empieza.
En tu mente aparece tu voz llenándote de desconfianza «tú nunca has hecho esto», «nadie te va a leer». La falta de confianza en el trabajo propio después de acumular rechazos en concursos o talleres.
Posiblemente el usuario no preguntaba qué escribir, sino cómo pulir el ritmo, cómo estructurar un remate o cómo lidiar con el bloqueo.
Aprender de quienes ya recorrieron el camino —e incluso de los errores ajenos— es un acto de humildad indispensable para cualquier oficio. Quien cree que no tiene nada que aprender de los demás suele quedar atrapado en sus propios vicios narrativos.
El mito de la fórmula mágica
Por otro lado, la respuesta ruda también contiene una verdad incómoda y es que no hay un manual que escriba un cuento por ti.
Si dependes de una guía paso a paso para encender la chispa creativa, tal vez el problema sea que no estás dejando fluir tu propia voz. La escritura es, en su esencia más pura, un acto solitario de disciplina. Ningún taller ni consejo sustituye la acción fundamental: sentarse, teclear (o agarrar la pluma) y mantener el peso de la historia hasta el final. No hay atajos para el trabajo sucio del borrador.

¿De qué se puede escribir?
He escuchado en muchos lugares que el escritor que no viaja o no tiene una vida llena de riesgos, atajos, pérdidas, desamores, etc, no tiene la materia para escribir, pero el concepto es erróneo. En ocasiones el bloqueo viene del mito de que «ya todo está dicho». Y sí, los temas universales son los mismos desde los griegos —el amor, la muerte, la traición, el miedo—, pero nadie los ha contado desde tu perspectiva.
Puedes escribir sobre:
Una conversación que escuchaste a medias en el transporte.
Esa culpa antigua que nunca le confesaste a nadie.
La atmósfera sofocante de una habitación desarreglada.
Un detalle insignificante que para ti lo cambió todo.
La vida está llena de historias, pero nuestro deber es encontrar ese vacío, ese "¿qué pasaría si...?
Herramientas para aligerar la carga (Tips prácticos)
Para contestar la pregunta ¿se aprende a escribir o solo se escribe? y conciliar ambos mundos —el de sentarse a escribir sin pretextos y el de usar la técnica a tu favor—, aquí hay un par de atajos que me han facilitado el proceso de escritura, específicamente el del cuento:
Escribe mal a propósito en el primer borrador: la falta de ideas no es el mayor enemigo del escritor, para nada, más bien es el exceso de autocrítica en una etapa prematura. El primer borrador solo sirve para existir; el verdadero cuento nace en la reescritura.
Corta el inicio y el final: En la relectura sentirás la falta de fuerza de tu cuento, prueba eliminar el primer párrafo —suele ser relleno antes de entrar a la acción— y el último —donde a veces explicamos de más por miedo a no ser entendidos—.
Capas narrativas: No te preocupes por el subtexto, los símbolos o la psicología profunda en la primera pasada. Primero cuenta qué pasa —la superficie—. En las siguientes lecturas ve agregando la tensión, los silencios, la atmósfera.
Lee como lector ajeno: Cuando leas a tus autores favoritos, no solo disfrutes, también es necesario desarma el texto. Pregúntate ¿por qué este diálogo me erizó la piel?, ¿cómo hizo el autor para cambiar de escena sin que se sintiera brusco?
Escribir es una batalla constante entre la intuición que nos hace ir corriendo a escribir cuando un concepto —idea— aparece y la técnica fría de teclear o tomar el lápiz para darle vida a la historia. Necesitamos la audacia de sentarnos a escribir sin pedirle permiso a nadie, pero también la madurez para buscar herramientas cuando la historia se nos sale de las manos.
Así que, si estás empezando: pide consejos, lee guías, aprende técnica... pero asegúrate de que al final del día, lo que más hagas sea escribir.




Comentarios